sábado, 14 de noviembre de 2009

Quinto escrito. Cuarta parte. La bienvenida.

Zoutah fue de inmediato al encuentro del Lord quien no se detuvo cuando este le dio alcance. El ángel cargaba una expresión neutra en el rostro y sólo movía sus delicados labios para emitir respuestas cortas y concisas a lo que su Battle Master le contaba. Cuando Kiire también se le acercó el imponente ángel plateado sonrió con sutileza. Los tres hablaron menos de treinta segundos cuando la mirada celeste del Lord se dirigió con curiosidad directamente hacia mí. Aquel movimiento fue de inmediato percibido por Kiire quien, volteando un poco la cabeza, me ordenó con un gesto acercarme a ellos. Temiendo una represalia si me tardaba en llegar, corrí hacia ellos y me oculté de inmediato tras el Soul Master dorado quien desde el comienzo era la única persona con quien me sentía de veras seguro.
-¿Y ese muchacho?- preguntó el Lord con sus intimidantes ojos posados sobre mí.
-Se llama...
Kiire se interrumpió a si mismo, imagino que debió notar el haber olvidado preguntar mi nombre.
-Me llamo Selvheen- dije al Lord.-Señor- agregué rápidamente.
-Lo encontramos en las afueras de Lorencia en una granja, los invasores mataron a sus padres- explicó Zoutah.
-Miles de niños perdieron a sus padres, dime que tiene este muchacho de especial.
Zoutah aguardó en silencio.
-Es un Dark Wizard- se apuró en contestar Kiire.
-Sin el más mínimo entrenamiento como puedo ver...
-Pero, Isand...
-Nada de peros, nunca mientas a tu Lord- dijo para mi temor con expresión un poquito molesta.-Si quieres que el muchacho se quede porque te dio lastima, sólo dilo. Pero empieza pronto con su entrenamiento para que nos sea útil.
Entonces con dulzura de la que no lo creí capaz el Lord me sonrió y dijo algo que tardé varios minutos en asimilar.
-Bienvenido al clan, Selvheen.
Así fue como mi vida de Dark Wizard dio comienzo...

Lo que menos me gustaba de pertenecer a ese clan era lo mucho que caminaban, a cada rato montar y desmontar las carpas para emprender camino hacia la nada. Imaginarme el resto de mis días viviendo de aquel modo me desesperanzó muchísimo, me resultaba difícil tolerar tanta caminata.
Ese día, pocas horas después de ser invitado a formar parte del clan, se dio la orden para partir de nuevo. Si bien iba a caballo, me quejé todo el camino. Aunque también sentía algo de culpa por estar cabalgando mientras todos mis nuevos compañeros avanzaban dificultosamente sobre la nieve. Mas era mi caballo después de todo y sin él sería cuestión de minutos atrasarme con respecto al resto.
Atardecía cuando nos detuvimos. El sol en el horizonte pintaba de naranja el firmamento cuando de pronto todos comenzaron a cavar, no entendí porqué pero ayudé. Mis dedos cambiaron de color pasando de un fuerte tono rosado a un frío violeta alrededor de cincuenta veces durante la hora que nos llevo construir una gran serie de trincheras en la nieve cubiertas con largas ramas que los muchachos recolectaron en la arboleda anterior. Luego, mientras el sol nos despedía con sus últimos destellos de luz, todos alfombraron con sus capas el suelo de las trincheras.
Esa noche cenamos nuevamente caldo de carne, fue sabrosísimo y abundante, pude comer hasta el hartazgo. Aquellos caldos que tan seguido comíamos cuando a las tierras frecuentadas las cubría la nieve me encantan, lo más interesante de ellos es que nunca sabes lo que estás probando.
Luego, con el estómago lleno y tibio, entramos a las cuevas y como pudimos nos acomodamos. La nieve nos congelaba a través de las finas capas sobre las que nos encontrábamos acostados. Para mantener el calor nos apiñamos todo lo que pudimos. Mientras intentaba moverme entre la gente cada vez mas agrupada pensé "Qué vida tan dura". De pronto unos brazos calentitos me rodearon en un fuerte abrazo. "Trata de dormir" susurró Kiire a mi oído mientras se acurrucaba más junto a mí.
-¿Por qué dormimos así, en cuevas?- indagué.
-En esta zona no contamos con la protección de los árboles, los vientos nocturnos son muy duros y de este modo los evitamos. Ahora intenta dormir.
Era más fácil decirlo que hacerlo, juro por los dioses que lo intenté pero se me helaba la sangre y mis dientes castañeteaban mientras el resto de mí tiritaba sin cesar. Toleré todo lo que mi cuerpo pudo, pero fue imposible de modo que decidí salir a dar unos saltos y moverme un poco para entrar en calor antes de convertirme en un cubo de hielo. Me arrepentí de mi decisión casi de inmediato, aunque dos gruesas capas de Dark Lord me protegían, el viento dolía sobre la piel, era como si millones de diminutos cuchillitos de hielo rasgasen mi rostro. Cuando estuve a punto de dar media vuelta para regresar pude distinguir una forma humeante no muy lejos de allí. Aquella gran sombra a la distancia resultó ser una pequeña cabaña de cuyas ventanas brotaba algo de luz proveniente probablemente de las llamas en la chimenea. Quise avanzar hacia ella mas de inmediato recordé al simio blanco que hacía sólo un día había intentado matarme. También recordé el rostro severo y la voz firme de Zoutah al castigarme. Refunfuñé para mi mismo y regresé corriendo con Kiire quien dormía placidamente.
-Kiire, Kiire- lo sacudí.- ¡Encontré una cabaña!
El Soul Master abrió los ojos de muy mala gana y dio un largo bostezo antes de contestarme. Sin duda que alguien te despierte a esa hora con lo dificultoso que es dormirse en aquellas condiciones debe ser terrible. Papá y mamá rara vez se enojaban conmigo cuando los despertaba a media noche, fuese por el motivo que fuese, de modo en que Kiire, que en ese momento era casi mi mamá, seguramente no se enfadaría.
-¡Ya duérmete, Selvheen, estoy cansado! Isand el Lord descansa allí.
Si había escuchado bien, se trataba de algo muy injusto por lo que no demoré en expresar mi opinión.
-¿Todos aquí muriéndonos de frío mientras él está allá en una cama cubierto con pieles al calor de una chimenea?-rezongué indignado.
-Ajam...- dijo casi bostezando.
-Pero, pero... ¡No es justo!- insistí como si tuviese derecho a hacerlo.
Entonces Kiire se incorporó lentamente, estiró un poco su espalda, se frotó los ojos y con tono cansado me explicó.
-A ver, Selvheen. Él es el Lord, el Soul Master más poderoso del clan y de sus decisiones dependen todos aquí. Debe estar fuerte y sano para tener la mente clara. Nunca nos ha fallado y así queremos que sea por siempre ¿comprendes?
-No- contesté aunque algo entendí.-Tú y Zoutah también deberían dormir con él.
-Tengo sueño, deja de preguntar cosa y duerme.
Sin decir más volvió a abrazarme y con el peso de su cuerpo nos acostó. Seguramente las siguientes tres horas temblé con más fuerza de lo que creí puesto que Kiire despertó nuevamente y, luego de tomarme en sus brazos, me llevó varios metros hasta llegar a la puerta de la cabaña. La ventisca nos azotó con crueldad pero el calor que emanaba de la casita realmente marcó una diferencia cuando llegamos. Sin llamar ni nada el Soul Master dorado ingresó conmigo y cerró la puerta tras de sí con el pie. El interior era tal cual lo imaginaba, caliente y acogedor, con una mesa y una silla de madera, una jarra con agua, una chimenea de piedra con la leña recién encendida lanzando chispitas en su interior, una alfombra de piel blanca y una cama grade como la de mis padres completamente cubierta de pieles y en cuyo centro el Lord se encontraba cómodamente acurrucado mientras que su armadura yacía en el piso a un costado. Con su torso desnudo y su cuerpo bien definido, Isand se incorporó sin prisa hasta quedar sentado en la cama. Se lo veía muy sensual despeinado y con cara de sueño. Sus ojos lo dijeron todo, estaba feliz de ver a Kiire pero a mí pareció querer comerme. Recuerdo que me asusté, sentí como si un león fuese a romperme el cuello con sus fauces.
-Isand, necesito un favor- dijo Kiire con la mirada gacha.
-Con gusto, pero el muchacho afuera mientras hablamos.
Terminé a la intemperie cubierto hasta la cabeza por las dos capas, la cabaña funcionó por suerte de rompevientos así que la espera no fue tan terrible. Kiire me invitó a pasar alrededor de cuarenta minutos después, sus mejillas y su piel estaban rosadas y su expresión reflejaba mucha paz y satisfacción. Me dio un beso de buenas noches en la frente y se retiró sin decir una palabra más.
Una vez dentro, el Lord cuya piel pude notar que adquirió un tono rojizo me indicó que esa noche dormiría sobre la alfombra. No intercambiamos más palabras y, sin protestar ni nada, me recosté sobre la blanca piel y me preparé para descansar.
El calor del fuego me resultó una bendición y a los pocos minutos quedé completamente dormido. Ahora que lo pienso, Kiire sin duda merece un monumento.

Desperté muy tarde al día siguiente, pasado el mediodía. Me estiré y remoloneé largo rato mientras escuchaba el viento y otros sonidos provenientes del exterior hasta que noté que el Lord no se encontraba conmigo. Recién ahí me percaté de lo tarde que era. Tan rápido como pude me puse de pie y salí de la cabaña temiendo que se hubiesen marchado sin mí mas para mi alivio todos se encontraban allí entrenando. Los Blade Knights y Magic Gladiadors chocaban espadas entre ellos haciendo volar chispas por todos lados bajo la mirada calculadora de Zoutah. Al otro extremo, los Soul Master luchaban contra los Magic Gladiadors de energía entre luces y rayos de todos colores supervisados por Kiire. Por ultimo, las elfas arqueras disparaban flechas hacia las Summoners mientras elfas de energía sanaban hasta el más mínimo rasguño de ambos bandos. Estas últimas eran entrenadas por una elfa con armadura celeste, realmente hermosa, que, sino mal recordaba, se llamaba Sifin. En realidad todas las elfas del clan eran hermosas, el entrenamiento las mantiene delgadas, definidas y esbeltas.
Decidí ir con Kiire para darle los buenos días pero antes de llegar a su lado el Lord salió de la nada y comenzó a conversar con él. Interrumpir sería una falta de respeto así que me alejé mas de pronto escuché la candida voz de Kiire llamándome. Tímidamente y con la cabeza gacha me acerqué a ellos.
-¿Dormiste bien?- preguntó el Lord.
-Oh, si, Señor. Gracias por preguntar.
-Bien, me alegro. Tu primera tarea de hoy será ayudar a preparar el almuerzo para todos.
-¿¿Para todos??- repetí al recordar que sumábamos más de doscientos.
-Y por ayudar no me refiero a encender un fuego y mirar. Cortarás la carne, la lavarás y harás todo lo que el cocinero te indique.
-Si, Señor- dije antes de irme hacía donde el cocinero aguardaba.
Una vez junto al él o mejor dicho ellos, que ese día resultaron ser tres Dark Lords y una elfa para dar el toque femenino, comenzó mi labor de cocinero. Mi primer encargo fue desplumar unos pollos, lo cual no fue difícil sabía hacerlo, mi madre me enseño como. Primero tomas un recipiente con mucha agua hirviendo, metes al animal y las plumas salen solas con a penas una caricia. También se trozar la carne y arrancar la piel de los mamíferos. Nunca me gustó hacerlo pero mi padre insistía siempre en que es indispensable aprender los mejores métodos para preparación de la carne y así no desperdiciar nada. Aprovechar hasta el último pelo es ser respetuoso con el animal que murió para alimentarnos.
Preparar la comida para todos tomó mucho menos tiempo del que esperaba, en tres horas todos se encontraron sentados comiendo suculentas y grasosas piezas de distintas criaturas. Prácticamente di gracias a los dioses por poder llevarme a la boca aquella carnosa pata de algo. Ansiaba comida sólida y abundante. Vuelvo a aclarar que el caldo de carne que comíamos a menudo me encanta. Cuando pase por la ciudad iré a comer uno con Selena.
El Lord no comió con nosotros ese día, ni ningún otro. Zoutah quien comía a mi lado me explicó que la gran mayoría del tiempo Isand no compartía ninguna de nuestras actividades. Fue una pena, quería saber si se encontraba conforme con mi trabajo. De pronto Kiire se nos acercó con un gran trozo de pollo en la mano y luego de sentarse a nuestro lado comentó.
-Tengo un mensaje del Lord para tí, Selvheen.
-¿¿Para mí??- repetí incrédulo.
-Ajam. Dice "Buen trabajo con la comida, bien hecho".
-Los cocineros dijeron que eres muy hábil en la cocina y les enseñaste muchos trucos- agregó Zoutah despeinándome el cabello con sus caricias.
-No fue nada, muchas gracias- contesté sonrojado y en el fondo orgulloso.
-Sabemos que esto es muy duro para ti, pero mañana recibirás una grata sorpresa.
Esas últimas palabras de Zoutah me intrigaron mucho. Una sorpresa... No podía esperar.

9 comentarios:

  1. Muy pero muy bueno !!!

    Eres un genio como dejas la intriga en las personas a travez de lo finales abiertos

    Me encanta la trama y sabes que es un verdadero talento lo que tienes !

    Ten en cuenta mi idea sobre de publicar un libro

    Sigue asi y espero yo tambien la sorpesa

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  2. Y qe qeres qe comenten bolo? yo pense qe habia terminado la historia, me desilucioné y no volvi a abrir la pagina...pero bué...ah y Nati?!!? soy hombre...pero we decime nati, prefiero eso qe nak, yo te lo dije pq pense qe ya habia mas confianza entre nosotros-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

    Atte: "Nati"¬¬

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  3. Ah te daria Fan Arts del mu pero no tengo ganas de ir a Images Shack asi qe algún dia te los pasaré...
    Nati...-.-

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  4. Y una cosa mas... desde el 5º escrito hablas de lo ya pasado...no vas a escribir lo qe pasa dsps con Selena? con todos los del Bar? u.U

    Nati-.-

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  5. Y ya que querias que comenten, pa cuando la proxima entrega? toy ansioso desde hace 2 semanas -.-!

    Nata, decime nata, no nati -.-

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  6. ZzZzZzZzZz................................................................... el proximo escrito ZzZzZz.......................................................................

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  7. Ehem..... ya va ser navidad del 2012 y no hay otro escrito.... para el 21 vas a escribir otro, osea el fin del mundo o_O

    EDIT:jjajaja el texto para poner me aparecio soigaiy :P

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  8. 1 mes sin escritos.......... que te pasa? estas escribiendo algo largo? o te cansaste? respondeme feoo...
    Nati

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  9. dale escribe algo animal y te chupo la cabeza de la verga!! :D
    Nati

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