viernes, 28 de agosto de 2009

Tercer escrito. Segunda parte. La procesión.

Cabalgamos juntos unas dos horas. Se notaba que mi princesa tenía frío así que la dejé abrazarme mientras la rodeaba lo mejor que podía con mis alas. Estuvimos así la mayor parte del camino hasta que de pronto llegamos a la entrada de la ciudad de Devias donde dos guardianes de armaduras plateadas montaban guardia con sus dos impactantes lanzas.
Nos abrieron paso de inmediato y sin hacer preguntas. Nunca supe si eso ocurría por lo conocido del clan ZARPA en Devias o por el poco sentido que tenía dar batalla a un Soul Master como yo acompañado de una elegante elfa de energía como Blanie.
Las calles de Devias estaban tranquilas, todo el mundo dormía en sus cálidas casitas. Mas la luna bañaba las calles y la nieve con su luz plateada iluminando tanto que uno podía olvidar fácilmente que era de noche.
Desmontamos para poder internarnos mejor en un oscuro callejón.
-¿A dónde vamos, Selv? - preguntó la elfa haciendo un esfuerzo por distinguir algo en aquella abrazadora oscuridad.
Admitiré que tampoco veía nada, pero estar delante de ella fingiendo que no había nada que temer me hizo sentir realmente importante. De todos modos no pasó mucho tiempo para utilizar uno de mis hechizos favoritos, el Soul Barrier, para iluminar el camino. Se supone que dicho hechizo es una clase de escudo mágico que amortigua el daño ocasionado en las batallas. Mas como es muy luminoso es ideal para cuando se acaban las velas en la casa o el aceite de los faroles.
Avanzamos un poco más y una imponente voz nos detuvo.
-Llegaste, pensé que te habías acobardado- dijo la voz.
-No creo que tengas derecho a dudar de mí- respondí.
De las sombras dio un paso al frente una enorme figura. Blanie y yo retrocedimos por instinto. Pero la elfa usando un hechizo similar al mío pero de color verde iluminó al misterioso sujeto. Se trataba de un enorme Blade Knight con una armadura gigantesca de color rojo brillante con bordes dorados.
-No perdamos más tiempo, la procesión está por dar comienzo- dijo el guerrero como si hablase solo.
Luego nos pasó por al lado sin siquiera mirarnos y en absoluto silencio supimos que debíamos seguirlo.
A paso veloz nos dirigimos hacia la salida Este de Devias. Nadie la vigilaba. Caminamos varios metros en silencio, sin decirnos nada. Todo se encontraba tan calmado...
De pronto la suave brisa se detuvo y el Blade Knight dirigió su mirada, junto con la nuestra, hacia la luna. Como serpientes de luz y fuego brotaron de aquella hermosa esfera plateada las primeras líneas de una impresionante aurora boreal y, como si el cielo les perteneciese, dibujaron a su antojo ondulantes garabatos verdes que parecían derretirse hacía la tierra.
-Es hermoso- dijo Blanie tan bajito que a penas la escuché.
Por mi parte estoy más que acostumbrado a la aurora boreal, ya que vivo en Devias, así que dirigí mi mirada hacía el horizonte. Unas figuras extrañas a los lejos llamaron mi atención. Sircancer, el Blade Knight, Master de uno de los clanes aliados de ZARPA, pareció notarlas también.
-Ahí vienen - dijo Sircancer al ponerse una capa celeste sobre los hombros.
Le ofrecí una capa similar a Blanie. En pocos segundos todos estuvimos listos.
Las figuras misteriosas avanzaban sin miedo, iluminadas por una luz celeste de apariencia fantasmal, y luciendo capas idénticas a las nuestras. Cuando estuvieron a un más cerca vimos que estaban lideradas por un hombre con enormes alas blancas de luz. Todos sus seguidores, alrededor de unos diez, portaban armaduras identicas. Imposible no reconocer dicha armadura porque se encontraba en todos los grabados antiguos y en cada viejo pergamino. Se trataba del primer Set de batalla desarrollado para el uso exclusivo de las razas de combate, inspirado como muchas de nuestras armas contemporáneas en antiguas criaturas y demonios Mobs.
La procesión llegó hasta nosotros y antes de que pudiéramos cederles el paso nos atravesaron como si no estuviésemos allí. Aquellos fantasmas se dirigían ahora a la bellísima iglesia de la ciudad para encomendar sus almas a a los dioses antes de la gran batalla que se avecinaba.
El misterio fue asesinado por la orden "¡Rápido!" de Sircancer. Corrimos hacía la iglesia y cuando cruzamos la puerta, desaparecimos.

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