domingo, 13 de septiembre de 2009

Cuarto escrito. Primera parte. Encuentro en el castillo de Devias.

Descansaba el cuerpo sentado cómodamente en un suave pero avejentado trono, en el abandonado y congelado vestíbulo de un castillo. La deteriorada alfombra roja se abría camino ante mí, bajo varias columnas caídas, en casi una completa oscuridad sólo violada por pequeños destellos de luz lunar que se colaban por las rajaduras del techo, hasta la enorme puerta de madera a la cual las ratas habían dado ya sus habituales tratos. Aquel lugar, tan prohibido entonces, es ahora otra de mis más frecuentadas guaridas. Es enorme y callado, ideal para estar solo. Los novatos no se aventuran por aquí convirtiendo así este lugar en un refugio para muchos asesinos poderosos. Mas el castillo es demasiado grande para que nos crucemos con alguno y, si bien estoy bastante a la vista, no les temo a esos truhanes.
El viento se escuchaba por sobre los chillidos de los ratones pero algo más se oyó de pronto. Las inconfundibles pisadas de una armadura, extinguí las luces de mis hechizos y aguardé en silencio. Mis ojos verdes escudriñaban la noche.
-¡Sé que estás ahi!- dijo quebrando el silencio una voz de mujer.
No contesté. Podía ver a la elfa, con su deslumbrante armadura roja conocida como Red Spirit, parada justo en frente de mí. Únicamente una columna caída nos separaba.
-Como quieras- dijo.
Le bastó un segundo para tomar su enorme arco y lanzar una flecha luminosa que, gracias a un rápido movimiento de mi parte, se clavó a pocos centímetros de mi cabeza.
-¿Y bien, mago? ¿Sigues pensando que no sé dónde estás? - rió.
Un instante se iluminó a sí misma al ponerse bajo un rayo de luna mas siguió avanzando hacia mi dirección. Saltó sobre la columna, como si su cuerpo no tuviese peso alguno, y elegante cual tigresa caminó firme hacia mí. Al llegar a mi lado se inclinó un poco y con sus delicados dedos recorrió mi mejilla bajo el casco.
-Estaba deseosa de verlo, Lord de ZARPA - susurró antes de unir sus carnosos labios a los míos en un sensual beso.
Me saqué el casco con desesperación y mis manos se dirigieron de inmediato a sus suaves y desnudas piernas a las cuales la armadura no intentaba cubrir. Cada vez que aquella elfa susurraba "Master, mi Master" sobre mi cuello se me erizaba cada célula de la piel. Al sentarse ella sobre mis piernas noté que las armaduras y la pasión no se llevan bien. Desesperado como lobo en celo me puse de pie, sin dejar de besarla, con la intención de despojarme de todo lo que pudiese interponerse entre nosotros.
-Calma, mi Master, calma - susurró con la voz más hermosa y sensual que puedan imaginar antes de arrodillarse ante mí y sacarme la parte baja de mi armadura.
Suavemente le quité su casco para poder apreciar su largo cabello dorado, ondulado y largo hasta pasados sus glúteos. Ella tomó luego mi pantalón y lentamente lo bajó hasta mis rodillas. La deseaba tanto... Sentir sus cálidas bocanadas de aire sobre mi hombría ahora descubierta me volvía loco.
Cuando sus labios y su lengua se dedicaron a cumplir mi deseo, un grito de placer se escapó de mí antes de caer sentado sobre el trono y dedicarme a acariciar los dorados cabellos de mi gatita sedienta.
Sentado en aquel trono, en un castillo completamente para mí, con la elfa asistente del Master de un conocido clan satisfaciéndome y llamándome "mi Master", me sentía en la cima del mundo.
De todos modos contaré lo que ocurrió luego de aquel encuentro. Satisfechos, creo, los dos, nos encontrábamos sentados juntos en el trono. Selena, la elfa, descansaba acurrucada en mis brazos, completamente desnuda. La luna dejaba ver sus perfectas curvas. Yo por mi parte me encontraba totalmente vestido pero sin mi armadura. La única parte de esta que no yacía en el piso eran las botas.
Tras recobrar el aliento y enfriarnos, literalmente ya que helaba allí, Selena comenzó a vestirse. Mis ojos no podían despegarse de su entrepierna, aquellos vellitos tan suaves me encantaban. Ella lo sabía y aprovechaba cada ocasión para mostrarse ante mí. Si seguía acariciándose de ese modo al vestidse pronto estaría desvestida de nuevo.
Ya vestidos nos pusimos a conversar. Ella tomó asiento sobre la columna, permanecí en el trono.
-Ven, Selv, siéntate conmigo - sonrió invitándome a su lado.
-Estoy cómodo así - contesté.
-Tengo un cargo importante también, además soy tu amiga - dijo bajando la mirada. -Es algo incomodo hablar contigo si estás ahi sentado.
-No digas tonterías. No es para tanto.
-Sino es para tanto, ven. Siéntate aquí y yo en el trono.
De muy mala gana me levanté y me senté junto a ella. Mas cumplió su promesa y se sentó en el trono. Sentí de pronto como un puñal en el pecho, me sentía incómodo al límite y cuando eso ocurría era que un Nova estaba por venir. De pronto, antes de darme cuenta, lancé mis estacas de hielo sobre ella quien las esquivó de un salto. Aun en el aire ella tomó su arco y lanzó varias flechas luminosas hacia mí. Tuve suerte de poder teletrasportarme a tiempo, pero un descuido hizo que la elfa terminase detrás de mí con una de sus flechas apuntándome directamente a la nuca.
-Ríndete, mago- amenazó.
-De acuerdo.
Mas cuando bajó el arco me teletransporté lejos de ella e hice brotar del suelo una torre de fuego justo bajo sus pies. Sin duda logré tocarla pero aquellas chispas fueron mi sentencia de muerte. Únicamente vi una luz y luego sentí mucho dolor.
Cuando pude darme cuenta que tenía varias flechas atravesadas en el cuerpo, todas goteando sangre, supe lo que había ocurrido. Selena, sentada a mi lado, hizo desaparecer las flechas y sanó mis heridas del mismo modo en que Blanie lo había hecho tantas veces.
-No puedes con tu ego, Selv. Te crees superior a todos y no es así.
-No es cierto - dije encaprichado y furioso de haber sido derrotado tan fácilmente.
-Algún día te meterás en problemas. Lo digo por tu bien - dijo para luego besarme en la frente.
-No es verdad, no me creo mejor que nadie. Soy como todos los demás, una persona común.
Se notaba que Selena estaba al borde del hartazgo pero de pronto sonrió. Esa sonrisa maliciosa que sólo tienen las mujeres.
-Te hago una apuesta, Selvheen, Lord de ZARPA. Si tú ganas, puedes pedirme lo que quieras. Si yo gano te unirás a mi clan una semana y estarás a mi servicio.
-De acuerdo ¿Qué debo hacer? - pregunté curioso y desafiante, seguro de que podría ganarle.
-Nos vemos mañana a esta hora en la fuente principal de Lorencia. Allí te contaré.
Nos dimos la mano para cerrar el trato, nos miramos un rato a los ojos y supe por su mirada traviesa y el furtivo beso que me dio que haríamos de nuevo el amor antes de despedirnos aquella fría noche en el castillo Este de Devias.

5 comentarios:

  1. man sigue asi ...tus lecturas estan rebuenisimas...espero que pronto publiques la segunda parte..ya quiero leerla

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  2. wow!
    re buenas tus escritos eh,
    escribe las demas partes no me dejes con la ansiedad...
    escribe ya! ^^
    suerte man
    re muy buenos tus escritos eh

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  3. Pero pq no publicas mas???
    qiero saber cual era el trato entre Selena y vos...no seas malo no me dejes con la intriga.
    Espero qe publiqes la otra parte pronto.
    Saludos.-

    PD:no es presion solo te aliento para qe pongas mas ;)

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  4. ptm
    ke paza contigo
    kiero leer mas T_T
    esta rebuenoooo
    ejejej
    no kise insultar pero
    no dejes con la intriga
    por lo menos termina la historia
    xD

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  5. me masturbe 5 veces con selena

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