-Selvheen, me estás hartando- me fastidiaba Selena.
No iba a disfrazarme por nada del mundo.
-Vamos, Selv, es solo el color del pelo- rezongó. -No tienes que cortártelo. Se darán cuenta que eres un mago si te ven tan joven con esas canas.
¡No son canas! es un natural blanco perla con reflejos azules. No es mi culpa que la energía y la magia que fluyen por mi cuerpo no se lleve bien con los pigmentos del cabello. Se lo dije. Si alguien más volvía a insinuar aquel dichoso dia que soy viejo...
-Se te saldrá cuando te bañes ¿Qué opinas del negro?
-¿Negro? ¿Cómo un Dark Knight de bajo rango? Debes estar loca - protesté desde la incomodidad de mi banquito.
-¿Y que opinas del rubio?
-No... Pensarán que soy elfa reprimida.
Selena respiró muy hondo y creo que contó hasta diez.
-¿Pelirrojo?
-Magic Gladiador...
Los odio desde lo ocurrido con la espada del Arcángel.
-¿Castaño?
-Como un bruto Blade Knight de cuarta...
-¿Que tal castaño oscuro? Imagino que no tienes nada en contra.
-No me gusta...
Selena tomó un pequeño pincel y se paró detrás de mí. Me tomó del largo del pelo y jaló hacia atrás mi cabeza, de modo en que quedé mirando hacia el techo. Una pequeña arañita parecía mirarme.
Los ojos azules de la elfa me miraron fijo entonces. Me besó dulcemente la frente y luego, con mirada asesina, me dijo "o castaño oscuro o verde goblin". La decisión estaba tomada, sería castaño oscuro.
Cuando la dulce voz de Selena dijo "terminé" sentí pánico, lentamente giré la cabeza hacia un pequeño espejo en la pared y me vi. Mi cabello caía castaño sobre mis hombros y más abajo. La elfa consiguió lograr un brillo tan hermoso y natural, tanto en el pelo como en las cejas, que me dieron ganas de abrazarla de tanto alivio que sentí. Mas de pronto noté un pequeño moño negro, justo bajo el espejo, junto a lo que parecía ser mi futuro uniforme. Pero si creí saber en ese momento en lo que me había metido, no tenía ni la más remota idea de lo que me esperaba.
No tardó en caer la noche. Don Jorge, el padre de mi chica, reunió al personal en la entrada. Selena, Lumen la chica del bar, dos muchachas más, un joven de más o menos mi edad, y yo esperábamos las ordenes.
-Bueno, muchachos y muchachas. Lumen, limpia la barra y acomoda el lugar, las botellas están empezando a juntar polvo- dijo Jorge dirigiéndose luego a las otras dos chicas de apariencia casi idéntica. -Ustedes dos, barran todo y acomoden los centros de mesa.
Al otro muchacho le ordenó revisar el inventario de bebidas y avisar al cocinero, con quien no fui presentado, algo referente al pollo. Por último nos envió a Selena y a mí a encender los faroles, barrer un poco la entrada y limpiar los vidrios.
-Sí, Señor- respondieron todos, menos yo, al unísono.
Don Jorge sería un buen Master, ojala pudiese lograr que mi clan me tratase con tanto respeto y sin tantos cuestionamientos. Comenzaba a agradarme el viejo panzón.
Cuando todos se fueron y la única a mi lado fue mi compañera comenzamos a trabajar. Primero los faroles, siempre me pregunté como funcionaban aquellas cosas.
-Selv, tu enciende los dos de allá, me encargaré de este- me dijo.
Caminé con mi acostumbrada tranquilidad y elegancia hasta el farolcito, la noche estaba hermosa, ni una nube, el cielo lleno de estrellas y una agradable brisa. Al llegar bajo el farol, me lo quedé mirando... y mirando. Cómo funcionaría esa cosa.
De pronto alguien rodeó mi cintura abrazándome por la espalda y me besó con pasión el cuello. La elfa de largo cabello dorado sabía hacerme suspirar. Pude sentir sus senos apoyados en mi espalda gracias a la delgada camisa muy diferente a mi acostumbrada armadura. Giré velozmente para quedar cara a cara con ella, la tomé de los brazos y la puse de espaldas al farol. Mordí un poco sus hombros, la sostuve de los pechos y me apoyé completamente sobre su carnoso trasero. La hubiese montado ahí mismo de no se por una pequeña interrupción.
-¡Selena! ¿Cuánto más van a tardar en encender los faroles?- gruñó Don Jorge desde la entrada del bar.
El corazón se me detuvo. Mas nada ocurrió. Que afortunados fuimos en que no viese lo que estábamos haciendo. No saber prender un farol no era tan malo después de todo.
-Bueno, Lord, enciende este que yo voy por el último- mas de pronto sonrió con picardía- salvo que no sepas como hacerlo.
-Claro que sé, tú déjamelo a mí.
Debía encenderlo, pero cómo. Lo miré, lo miré y lo miré, hasta que de pronto noté una pequeña perilla. La giré pero no pasó nada. Porquería de farol, Selena volvería pronto y esa basura no quería prenderse. Apoyé mi mano donde se suponía que debería estar el fuego y usando un hechizo sencillo conseguí la llama que para mi sorpresa no se apagó. Rápidamente supe que la perillita era para regular el fuego y, tras comparar mi obra con la de mi compañera, vi que no lo había hecho nada mal.
Luego la elfa tomó una escoba y un balde con agua. Me preguntó si prefería lavar el vidrio o barrer. Y como barrer me parece demasiado denigrante, tomé el balde. Limpié los vidrios utilizando magia desde luego, moderando un poco mi rayo de agua no resultó una tarea difícil.
Una vez que terminamos nuestras tareas, el bar abrió sus puertas. Selena me miró entonces de tal manera que supe que debía tener miedo, mucho miedo...
XD
ResponderEliminarhasta ke al fin eskribes brother