El bullicio de la ciudad me despertó cerca del mediodía. Acostumbro a dormir hasta tarde cuando no trabajo y despertar escuchando el canto de las aves. Cerré los ojos, enterré la cabeza en mi almohada pero fue imposible volver a dormir. Mas aquel hotel barato no estaba tan mal. Decidí hospedarme allí porque, aunque mi trabajo comenzaba a la noche, resultaba realmente engorroso volver hasta mi casa en Devias. Además estaba tan cansado...
Esa vez soñé con Don Jorge, la anciana sorda y mi dulce Selena, la cual últimamente no me resultaba tan dulce. Pensar que pronto cobraría venganza me sacó una sonrisa.
Salí a la calle luego de pagar los mil quinientos zen que aquel hotelucho cobraba por una noche en su mejor habitación. El sol me cegó de inmediato, nuevamente sentí demasiado calor. Caminé varios minutos hasta quedar en frente al bar de Lorencia, el cual rebalsaba de gente por estar cerca la hora del almuerzo. Entré y Mike me saludo de inmediato.
-Buen día, Selvheen ¿qué te trae por aquí tan temprano? ¿Quieres una mesa?- sonrió del modo en que pienso que deberían sonreír todos los mozos y sirvientes del mundo.
-No, gracias. Sólo vengo a tomar algo- dije encaminándome hacia la barra donde Lumen atendía como siempre.-Un Remedio de amor- pedí.
-Sale uno bien frío- contestó Lumen.- Buenos días, Selvheen- continuó diciendo mientras preparaba aquel menjunje rosa que tanto me gusta.
-Gracias- contesté al recibir el tan anhelado elixir.- ¿Cuanto te debo?
-Oh, no te preocupes, la casa invita. Don Jorge y Selena no vienen hasta la noche.
-¿Entonces puedo pedir todo lo que quiera?
-No abuses- rió.-Un Remedio de amor... uh ¿Problemas con Sele?- preguntó de pronto cambiando el tema.
-Ni que Selena fuese mi novia o algo así.
-Los vi bajo el farol ayer.
Me sonrojé y miré hacia otro lado, pensé que nadie nos había visto. Si ella, al otro lado de la ventana a través de la oscuridad, pudo vernos, Don Jorge probablemente también. O quizá el hombre no ve bien por la edad. Quién sabe...
De pronto comenzaron a oírse gritos desesperados desde la calle. Mike y yo salimos de un salto. La gente corría como loca, mi instinto me indicó correr hacia la fuente del peligro. Admito que lo que me encontré fue un poco desilusionante. Un enorme minotauro mugía por las calles mientras avanzaba directamente hacia el bar, destruía los puestos callejeros y tomaba a las personas para luego lanzarlas con fuerza contra el duro suelo. Los hombres arrojaban piedras y otros objetos contra el feroz animal que no parecía sentir ni un cosquilleo. Me interpuse entre la bestia de pelaje marrón grisáceo y el bar. Miré al minotauro un instante y dando un hondo suspiro lancé una pequeña bola de energía celeste, el primer hechizo que aprendí, y la inmensa fiera cayó. Mike de pronto me tomó del hombro.
-¡¿Qué rayos estás haciendo?! Vámo...
Pero no prosiguió, se quedó paralizado al ver lo que había hecho. Soltó mi hombro y retrocedió dos pasos.
-Eres un Dark Wizard...
-No, un Soul Master- contesté mientras la gente aplaudía eufórica.
-¡Maldito seas! ¡Asesino! ¡Mentiroso! Déjame solo, aléjate de mí- dijo antes de irse corriendo hacia el bar dejándome completamente anonadado.
Sacudí la cabeza y al entrar en razón corrí tras él. Crucé la puerta del bar donde todas las personas me aplaudían de pie.
-Lumen ¿haz visto a Mike?
Lumen me tomó de brazo y me pidió que la siguiese tras el bar. Le pregunté que demonios le ocurría a l joven mozo. La chica rubia me miró a los ojos.
-No le digas que te conté. Pero el le teme a los Dar... a los magos. Cuando el era pequeño un grupo de magos como tú asesinó a su madre y a sus hermanos.
Entonces recordé lo que Selena me dijo sobre la gente que teme a las razas de combate y me sentí profundamente culpable por haber revelado mi identidad. Pero debía hacer algo, no podía dejar que todo Lorencia fuese destruida por un miserable torito. Lumen comprendió de inmediato, en sus años de trabajo en el bar conoció a muchos guerreros, magos y elfas por lo que no les temía. Mas Mike no lo había tomado tan bien. Decidí ir a buscarlo pero no lo encontré. Le daría tiempo y a la noche conversaría con él.
Al caer la noche regresé al bar, Selena me esperaba en la entrada.
-Selvheen, Lumen me contó lo ocurrido. Lamento lo de Mike...
-Quiero hablar con él.
-Pidió permiso para no asistir esta noche- dijo antes de besarme y lamerme juguetonamente luego los labios.-Parece que tendrás más mesas que atender hoy.
-Ve preparándote, te ganaré- sonreí confiado olvidando por un momento a mi compañero de trabajo. -Quiero hacerte el amor, Selena. Desde ayer que estoy desesperado por ti- agregué al mismo tiempo que ella comenzaba a acariciar mi entrepierna.
-Mmmmm, parece que de veras me haz estado deseando. Pero tenemos que trabajar esta noche. Cuando te gane la apuesta te complaceré.
-Dirás cuando yo gane...
-Sí, claro. Cuando yo gane.
Dio media vuelta y caminó hacia el bar moviendo de un lado al otro sus sensuales caderas a cada paso que daba. Esa noche no sólo ganaría una apuesta sino que le haría el amor a esa poderosa elfa hasta quedar totalmente seco. Las ansias me estaban matando.
La rutina se repitió en un principio, ponerse el uniforme, prender faroles, barrer, limpiar vidrios y acomodar las mesas. Mientras acomodaba un centro de mesa para que combinase con los demás, Don Jorge se me acercó.
-Muchacho- me dijo- gracias por salvar el bar hoy.
-De nada.
Sin decir más sonrió y dio media vuelta, era un hombre orgulloso al igual que yo por lo que comprendí de inmediato lo duro que le resultaba dar las gracias a un empleado novato de mi tipo. Me dieron ganas de preguntar por un aumento, pero como este era el último día me contuve.
No vi a mi amante en toda la noche, su padre tampoco se asomaba. Las gemelas y yo atendíamos todas las mesas mientras Lumen hacía lo suyo. El bar estaba extrañamente vacío, supuse que sería por el incidente con el minotauro así que no le di mayor importancia. Repentinamente un Magic Gladiador, un Blade Knight y una elfa arquera aterradoramente conocidos entraron risueños al bar. Selena entró tras ellos invitándolos a tomar asiento con toda la cortesía que pudo. No podía ser... Selena no podía estar haciéndome aquello. Mas cuando me miró por el rabillo del ojo supe que todo eso realmente estaba ocurriendo. Diómedes el Gladiador, mi asistente personal en ZARPA, segundo al mando, tomó asiento primero. Ángel, mi Battle Master, un joven y atractivo Blade Knight, se sentó luego junto a Venekita la arquera, importante miembro del clan y amiga de los chicos. Corrí tras las gemelas.
-Chicas ayúdenme, necesito que atiendan aquella mesa.
-No podemos, Selv, estamos muy ocupadas haciendo las tareas de Mike- comentaron graciosamente al mismo tiempo.
-Se los ruego, chicas. Atenderé el resto de las mesas, por favor- dije a punto de arrodillarme y suplicarles.
Miraron hacia la mesa, Selena les hizo un gesto y las pelirrojas se sonrieron de manera cómplice entre ellas. Maldita elfa... Esto no podía estar pasándome a mí.
-Chicas, les pagaré, por favor. Sálvenme en esta.
-De acuerdo, serviremos la primera ronda, pero si vuelven a pedir tendrás que encargarte tu mismo- dijo una de ellas.
Mi agradecimiento fue tal que las abracé a ambas, mas Don Jorge me miró mal desde la cocina levantando una ceja. Las solté de inmediato y me dediqué a ayudar todo lo que pude con los demás clientes. Para mi fortuna unas jovencitas ocupaban una mesa cercana, por lo que podría espiar a mis muchachos de vez en cuando. Selena, desde la puerta, chasqueó los dedos con frustración pero no se daría por vencida. La conozco lo suficiente para saber que no se rendiría. Tratando de que no me notasen mis compañeros me acerqué cual camaleón.
-Hey Diome, hace mucho que no salíamos todos juntos- dijo Ángel.
-Es que el clan consume mucho tiempo. Cuando tenemos un rato libre solemos descansar en nuestras casas- contestó Diómedes.
-Deberíamos pedirle a Selvheen vacaciones pagas- agregó Venekita.
Ni en sus más remotos sueños, si yo no tengo vacaciones pagas siendo el Lord, nadie las tendrá. Aunque si lo pienso más a fondo no sería una mala idea tomarme vacaciones del trabajo y descansar un poco en Noria, la ciudad de las elfas.
-Qué pena que Selvheen no pudo venir- dijo Diome sin mostrar un verdadero pesar.
-Estamos tan acostumbrados a él que nadie se sentó en la cabecera de la mesa- sonrió la arquera.
-Técnicamente el lugar le corresponde a Diome, después de todo, es el segundo al mando- dijo el Blade Knight dándole una amistosa palmada en la espalda a mi asistente.
-¡Ya sé! Me sentaré yo en la cabecera. Después de todo siempre soy yo quien encuentra los mejores lugares para entrenar en Kanturu.
Sin decir más la arquera se levantó y tomó su "bien merecido" lugar en la mesa.
-Qué bien se siente... ya siento las órdenes brotar de mí- rió junto con los otros dos.-Si Selv estuviese con nosotros probablemente se enojaría al verme aquí.
-No se sentaría- agregó el Gladiador.
-Como si el Master fuese a estar en un bar como este. Diría que es un barsucho de cuarta- acotó mi Battle Master.
-Y definitivamente no tomaría de esta cerveza- rió Diome.
-No aprobaría que la tomásemos tampoco- sonrió el guerrero.
-Bebería agua mineral- rieron los tres al unísono.
-Un brindis por esta primera reunión de insubordinados bebedores de cerveza- propuso el pelirrojo Magic Gladiador poniéndose de pie con su bebida.
Todos brindaron entre risas. Me molesté un poco con ellos, no soy tan odioso como decían o como dice Selena. Sólo los llame insubordinados un par de veces, no soy tan prejuicioso con los bares y definitivamente no brindaría con agua mineral... Soy capaz de tomar cerveza como cualquiera. Sólo que... no me gusta.
Por otra parte, las gemelas cumplieron su promesa, atendieron la primera ronda, pero para mi desgracia Ángel decidió pedir una segunda cerveza. Nadie me salvaría esa vez. Mas las gemelas me dieron una solución. Antes de darme cuenta me encontré con un bigote falso pegado bajo la nariz.
Me acerqué a mis compañeros con el corazón prácticamente en la boca.
-¿Les traigo algo más, jóvenes?- pregunté casi temblando.
-Una ronda más de cervezas y traiga cualquier cosa más con alcohol que encuentre- mandó el guerrero.
Mas Diómedes se me quedó observando de manera pensativa y preocupante.
-Disculpe ¿nos conocemos? Su voz se me hace familiar- cuestionó el pelirrojo.
De inmediato agravé la voz y contesté.
-Puede ser, viene mucha gente, quizá lo atendí en alguna ocasión.
Ahora la elfa también indagaba con su mirada.
-A mí también se me hace conocido. No recuerdo de dónde- dijo haciendo un esfuerzo por recordar.
-Voy por sus bebidas.
Literalmente escapé de allí. En el camino la vi a Selena quien se burlaba de mí con la mirada. Cuando tomé las botellas para llevárselas a los muchachos, ella se acercó.
-¿Cómo pudiste hacerme esto?- pregunté furioso.
-¿Qué tiene de malo? Sirves a tus amigos, si no te crees superior a nadie no debería incomodarte.
-Te venceré.
-No cantes victoria, aún no juego mi última carta.
Te Felicito...^^ sos muy buen escritor y espero que te inspires cada día mas ^^ bueno que tengas suerte
ResponderEliminareres muy bueno loco
ResponderEliminarxD
Por que concha metes a tus amiguitos del clan!! dale mas realismo a la historia pibe, esa venekita de seguro es un veneco de tu clan quien se hace pasar por mujer..
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