Recuerdo bien aquel día... hace veinte años ya.
La ciudad de Lorencia es muy especial para mí, sus extensos pastizales, las pequeñas criaturas con las que me crié... Sin embargo no paseo mucho por allí porque de inmediato me invaden los recuerdos.
Mi padre era un Dark Wizard que amaba la tranquilidad y siempre estuvo en armonía con el ambiente. Nunca desarrolló sus poderes, no le interesaba seguir con la vida que parecía estarle predestinada. Consideraba a las guerras de las razas de combate y los hombres inútiles aberraciones. También creía que los Mobs, esas extrañas criaturas de ensueños y de pesadilla que alguna vez reinaron sobre la tierra, cuyas formas varían inimaginablemente, podían vivir en paz con los hombres.
Sin duda no era el Dark Wizard modelo, era relativamente bajo y hasta algo de panza tenía, jamás usó una armadura y nunca aprendió a invocar algún hechizo. Soñaba con tener una bella familia y dedicarse a cuidarlos por el resto de sus días.
Vivíamos en una pequeña granja a unos tres kilómetros de la ciudad, teníamos cabras, algunas ovejas, una vaca, gallinas, conejos y un caballo. Nuestra casa era muy humilde pero acogedora, toda de madera con una bella chimenea de piedra. Mamá solía sentarte en su mecedora ante la llama y verme jugar con los muñequitos de madera que Papá tallaba en sus ratos libres y que ella, con mucha dedicación, pintaba y vestía con pequeños saquitos que tejía para mí.
Mamá era una mujer muy hermosa, su cabello era castaño claro y sus ojos verdes como esmeraldas. Me contaba historias sobre tierras lejanas y me enseñó a leer.
Nunca me faltó nada.
Muchas veces salí a jugar a las afueras de la granja, la zona era segura. Había unas arañas del tamaño de gallinas y unos dragoncitos escupe fuego pero papá me había enseñado a ahuyentarlos y, además, el nunca se encontraba demasiado lejos. Recuerdo haberme pasado horas correteando a dichos dragones hasta el anochecer y que luego mamá saliera a buscarme para cenar.
Una noche, luego de todo un día jugando solo con el caballo, terminé demasiado lejos de casa, me llamó la atención de pronto el humo que vi brotar desde la ciudad. Era un incendio enorme, algunas llamas podían verse incluso a mi distancia. Aquel día mi mundo cambió.
Recuerdo que galopé lo más rápido que pude en busca de mis padres y no creí lo que vi al llegar. Los cerdos yacían muertos, las cabras y la vaca también. Sólo algunas aves de corral seguían moviéndose. Algunos animales ardían en llamas, otros se descomponían ante mis ojos y otros simplemente se encontraban decapitados sobre viscosos charcos de sangre.
De inmediato pensé en mi madre y, luego de desmontar, corrí hacia la casa. Me disponía a cruzar la puerta cuando escuché voces desconocidas provenientes del interior. Asustado decidí ingresar por el sótano, entré, lentamente subí las escaleras y me asomé en silencio por la puerta. Las voces se escuchaban más lejanas así que junté coraje y decidí avanzar. Me encontraba en el pequeño taller de carpintería de la casa, donde papá tallaba mis juguetes, iba a explorar aún más pero de pronto sentí pasos. En mi desesperación lo único que atiné a hacer fue esconderme dentro de un barril gastado y agujereado donde arrojábamos las cosas viejas y oxidadas.
Un Blade Knight, con armadura negra y alas similares a las de un murciélago, ingresó riendo y arrastrando algo. Una elfa arquera, con armadura roja pero oscurecida por una clase de aura asesina que emanaba de ella, lo seguía. Con un solo brazo el guerrero con la armadura negra, la cual luego me enteraría que se llama Black Dragon, arrojó aquel bulto ensangrentado contra el suelo. Recién ahí pude distinguir que aquel ser que se retorcía entre la sangre era mi padre.
-Vamos, maguito, teletranspórtate- reía el guerrero.
-Estoy cansada de esto, mátalo ya- dijo la elfa impaciente.
-Está bien, evidentemente no sabe pelear, es sólo un viejo panzón.
Desenfundó entonces su espada y apoyó el filo en el cuello de mi padre.
-Di tu última voluntad. Porque te degollaré como a un puerco.
De pronto sentí que los ojos del Dark Wizard se cruzaron con los míos, me dijo que me quedase allí con la mirada, luego clavó su vista en los ojos del guerrero y dijo:
-Que ardas en el infierno.
El Blade Knight tomó del pelo a mi padre, expuso su garganta y con una mísera caricia de su espada le abrió el cuello. La sangre salpicó por todos lados bombeada por su fuerte corazón. El cuerpo de mi papá se convulsionó con fuerza, unas últimas palabras gorgotearon incomprensibles en su garganta antes de que su cuerpo cayese sin vida. De inmediato comencé a llorar en silencio mientras el asesino terminaba de arrancarle de una patada la cabeza al cadáver de la persona a quien más admiraba en el mundo.
Minutos después de que abandonasen el taller me animé a salir de mi escondite. Mamá estaba en peligro y debía hacer algo antes de que fuese demasiado tarde. Estaba pálido y me temblaban las piernas, aun así, sin el más mínimo razonamiento previo, comencé a explorar la casa armado sólo con un pequeño cuchillo que encontré en el taller. Pero el lugar estaba desierto. Corrí hacia la entrada y vi a los asesinos junto a otros dos Blade Knights que sujetaban a mi madre quien pataleaba y maldecía completamente desnuda, con la cara cubierta de lágrimas, mientras que uno de los malnacidos la violaba sin piedad. Su rostro, alguna vez muy bello, estaba magullado por los golpes y en sus labios partidos relucía sangre. Tuve tanto miedo...
-¡Hey miren, encontré un caballo!- dijo otra elfa a lo lejos.- Alguien más está aquí, tengan cuidado.
-Matemos a esta pronto, jugaremos con otras- dijo uno de los Blade Knight.
Sin pensarlo lancé mi cuchillo contra ellos pero este rebotó sobre la armadura del asesino de mi padre sin causar el más mínimo rasguño. Rápido como un rayo corrí hacia el taller y me escondí nuevamente en el barril. Segundos después se escuchó tremendo portazo y entraron en el cuarto dos de los Blade Knight. Los vi buscarme con la mirada y de pronto uno señaló el suelo. Miré junto con ellos y aterrado pude ver que en mi descuido había pisado la sangre y dejado huellas señalando directamente hacia mi escondite. El guerrero de negro sonrió sádicamente y comenzó a acercárseme.
Fua me da lástima la madre... no escribas mas asi por favor T_T posta me pongo a llorar n.n xD.
ResponderEliminarQue lastima me da, pero bueno todo pasa alguna vez, me encanta esta novela y la voy a seguir hasta que muera ^^ segui asi y no me hagas llorar mas n.n -.-"
Atte. NAK ^^
Ahhhhhhh...........!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarEstoy con el corazon en la garganta... esa intriga es damasiado para una persona, Pero de todas formas esta demasiado bueno, muy buena descripcion... ten en cuenta mi opcion (demasiado MU, XD) "OPINION" de acerte escritor...
Bueno... a seguir esperando a lo que sigue...
hay no puedo leer otra vez eso...me qede con la imagen de la madre y los bks esos de ****** :( espero que en el siguent capitulo se ponga mas alegre n.n.
ResponderEliminarOjala eso fuera un sueño lo de la madre, no se pq pero me llego mal T_T (?
Atte:Nak
Holis.
ResponderEliminaryo tengo la suerte de escuchar al escritor leerme desde la cama y no puedo DEJAR QUE TERMINE ASIIIII dios!!! como sigue???? no puedes dejarme con esa intriga!
eres malo malo!!!!! >_<
porque todas las historias q me gustan tienen que ser tristes? xD soy masoquista.
saludos.
Zetsuna~~