domingo, 25 de octubre de 2009

Quinto escrito. Segunda parte. Desconocidos.

-Ven, niñito, niñito, niñito... - Llamó el guerrero como quien llama a un gato.-Soy un guerrero bueno y amistoso, voy a darte muchos dulces, no te cortaré la garganta- susurró risueño con todo el sadismo que una voz puede tener.
Temblaba como una hoja en mi agujereado escondite, sabía que los sanguinarios asesinos me habían visto y no tenía idea de que hacer.
De repente, con fuerza sobrehumana, una mano negra, enorme y acorazada me tomó del cuello, levantó en el aire y sacó del barril. Sus dedos apenas presionaban pero aún así me faltaba el aire. Pataleé y grité como un loco, iban a matarme, lo sabía y no existía salvación.
-Mira que tenemos aquí, un maguito. Eres el hijo del mago obeso y la prostituta de afuera ¿verdad?
Mas no contesté. Insistió con la pregunta varias veces más y, finalmente, impacientado por no conseguir que dejase de patear, ni lograr, además, sacarme una respuesta hundió sus dedos en mi garganta. Sujeté su brazo con fuerza e intenté alejarlo de mí pero fue imposible, me asfixiaba.
-No te vas a soltar, maguito. Porque eres tan inútil como tu padre- dijo arrojándome con tanta fuerza al suelo que no pude incorporarme.
El otro Blade Knight, el de armadura roja e inmensas alas de dragón, me preguntó porqué lloraba. "Quiero a mamá y a papá" fue lo único que pude decir entre sollozos.
-Pero si tu papi está aquí contigo- dijo mientras tomaba del suelo la cabeza de padre.
Quise escapar, me levanté de golpe con energías que no sé aún de donde obtuve pero el guerrero con las alas de murciélago y la armadura negra me tomó del brazo.
-¿No querías ver a tu papi, acaso?- me dijo mientras su compañero de rojo le pasaba la cabeza como si se tratase una pelota.-Aquí lo tienes, dale un beso, dile que lo amas.
Y sin decir más me puso esa cabeza sobre el rostro tratando de que mis labios tocasen los del cadáver. Pude oler la sangre y ver la última expresión de horror que tuvo mi padre. Uno de sus ojos había desaparecido y la imagen me revolvió el estomago. Luché todo lo que pude pero era inútil, así que cerré los ojos y me dediqué a llorar en espera de mi muerte. Pronto estaríamos todos juntos de nuevo.
-Oh, pobrecito, es una ramera llorona como la madre.
Luego hizo una pausa y agregó.
-Por cierto, fuiste tu el que interrumpió la orgía antes de que llegase mi turno.
Dejó caer a un lado la magullada cabeza ensangrentada para luego hacer lo impensable. Lentamente hundió su nariz en mi cabello e inspiró profundamente "Hueles muy bien" me susurró al oído mientras me abrazaba y me acariciaba el pecho. Sus manos pervertidas toquetearon y apretaron mis nalgas y mis partes más privadas. Yo era demasiado inocente aún para entender la barbaridad que planeaba hacer conmigo.
Lo sentí morderme el cuello y el lóbulo de la oreja. Ya no pude llorar, patalear, pelear... Nada. Su asquerosa lengua me recorría el cuello saboreándome como una serpiente saborea el aire, cuando de pronto escuché un ruido tajante y sentí una ráfaga helada justo junto a mí. El sonido se repitió una y otra vez, abrí los ojos asustado para comprender que ocurría. El guerrero me había soltado y tenía cientos de estacas de hielo atravesando su armadura y goteando carmesí. Rápido como un ratón me escabullí gateando hasta llegar bajo una mesa. Entonces vi que un hombre con armadura celeste, alas de ángel y un brillante cetro blanco, rodeado de luces verdes, rojas y celestes, invocaba de la nada aquellas estacas que llovían veloces únicamente sobre mi agresor. El otro guerrero, mucho más grande y poderoso que su compañero, intentaba acertarle un espadazo pero el ángel se desvanecía y reaparecía haciendo que la espada cortase sólo el vacío. Un inmenso guerrero con armadura roja con el casco similar a la cabeza de dragón, también rodeado de luces, ingresó de pronto al lugar saliendo de la nada y, usando sus dos espadas, cortó ambos brazos de quien atacaba al ángel azul. La lluvia de hielo cesó cuando ambos guerreros quedaron inertes y sin vida sobre la gastada madera del suelo.
Luego de salvarme la vida, el guerrero dragón se acercó a mí. Quiso decirme algo pero estuve tan asustado, no quería volver a ver un Blade Knight en mi vida.
Me tomó en sus brazos y salimos de la casa, le temía pero ya no podía luchar, mi mente estaba completamente desvastada. Recuerdo haber visto a varias personas afuera, él era el único guerrero, había dos elfas de energía con armaduras celestes, el Soul Master que me salvó y los cuerpos de dos de los malvados Blade Knights. Las elfas al parecer habían conseguido escapar mas mi madre no fue tan afortunada y su cadáver yacía embarrado a unos cuantos metros del lugar. Aquella mujer hermosa que me arropaba todas las noches, me contaba historias y espantaba a todos los monstruos de mis pesadillas jamás volvería a besarme, abrazarme y decirme cuanto me quería. El último buen recuerdo que tengo de ella es su suave mano acariciando mi mejilla y su bellísima voz pidiéndome que no regresase muy tarde aquel día.
Suavemente el dragón me puso en el suelo y, mientras él hablaba con los demás, un Soul Master se me acercó. Era diferente a los otros, su armadura color dorado era delicada y liviana, su casco a penas le cubría la cabeza y sus alas parecían más grandes en comparación con las de los demás magos. Sus ojos eran celestes cual zafiros deslumbrantes, dulces y cándidos además.
-Mmmm, qué haremos contigo. Imagino que no tienes a donde ir- se dijo a sí mismo mientras su mano recorría con suavidad mi cabello.
-No hay nada que podamos hacer, hay que irnos- agregó el Soul Master de azul.
Cargando con las armaduras de los asesinos me dieron la espalda y comenzaron a alejarse mientras con los ojos llorosos los miraba impotente. Pero el Soul Master que estaba a mi lado no se movió. Me revisaba con la mirada como corroborando algo.
-Creo que es un pequeño Dark Wizard. Podríamos llevarlo con nosotros al clan.
Todos comenzaron a reír, le preguntaban al mago de dorado para qué podría serles útil, le decían que no sabía combatir y sería ridículo hacerme formar parte de ellos. Que serían el hazme reír de todo Devias y Kanturu. Se me sonrojaron las mejillas, no necesitaba más humillación y mucho menos que me recordaran lo inútil que era para las batallas. Las risas se esfumaron cuando una voz firme y dominante se impuso. Se trataba del guerrero dragón quien, por la forma en que silenció a todos sin recibir la más ínfima insinuación de rebeldía, parecía ocupar un cargo importante.
-Bien, Kiire. Pero no te ilusiones, es el Lord quien decidirá si se queda o no.
-De acuerdo.

3 comentarios:

  1. Jaja grande maguito ^^ ya me cansaban esos bk´s de mermelada (pa' no decir otra cosa pos xD)
    Weeeee no dejes de escribir, y mejor si lamentalo o veras lo qe es weno :P
    ah una cosa, se puede preguntar a qué Mu juegas?

    Atte:Nataniel (NAK) :P xD

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  2. Pero si seras hijo de dios jkajkjakjakja xD
    No te burles de mi nombre T_T

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  3. andru y la siguiente parte?? ahi tu bmcito=)

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